Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, el estrés es uno de los muchos y diversos factores que influyen en la concepción. Pero, ¿qué hay del estrés durante las primeras semanas de embarazo?

Es habitual que cuando se lleva años deseando un embarazo y este al fin llega, los primeros días y semanas se vivan con una mezcla de ilusión y temor. Especialmente si antes se han vivido episodios de abortos espontáneos. El miedo es libre, pero es importante no dejar que venza a la alegría y la ilusión, y evitar que se convierta en un factor de estrés para la mujer. Prepararse para vivir sin estrés estos primeros momentos es importante para sentirse bien, para evitar episodios de ansiedad y para disfrutar de la felicidad de estar al fin embarazada.

Evitar el estrés es posible si se sabe por dónde empezar a atajarlo, cómo tratarlo y qué cuestiones pueden ayudar a mantenerlo alejado de nuestra vida. Estas son algunas de ellas.

– Vivir la vida en positivo.  A veces es más fácil decirlo que hacerlo, pero como casi todo en esta vida, a base de empeño y entrenamiento puede conseguirse. Disfrutar del lado bueno de las cosas, ver siempre la mejor cara de cada acontecimiento, y tratar de no pensar en cuestiones negativas que no llevan a nada bueno es un esfuerzo que tiene su recompensa.

– Aprender a disfrutar del presente. Muchas veces miramos tanto al pasado o nos enfocamos tanto en el futuro, que nos olvidamos de disfrutar del presente. Durante las primeras semanas del embarazo, sobre todo cuando se trata de un embarazo tan esperado y deseado, es importante procurar disfrutar del momento, de ser consciente de que el sueño es ya una realidad.

– Dormir bien. El sueño es fundamental para el bienestar del cuerpo y la mente. ¿Sabías que el cortisol es una de las principales hormonas involucradas en el estrés? ¿Y que dormir menos 8 horas cada día hace que esta hormona aumente su presencia en el cuerpo en un altísimo porcentaje respecto a quienes duermen entre 8 y 10 horas diarias? No restar horas al sueño por actividades innecesarias y, si es posible, dormir un ratito de siesta cada día es muy recomendable.

– Evitar a la gente tóxica. No siempre es fácil si esas personas son familiares directos o compañeros de trabajo. Pero en la medida que de lo posible, hay que evitar trabar conversaciones con esas personas negativas cuyas palabras son capaces de despertar miedos ocultos o sentimientos negativos y  de rabia. No merece la pena dejarse envolver por ellos.

– Incluir actividades relajantes en tu día a día. Ayudan a entirse bien y evitar el estrés. ¿Cuál elegir? Es cuestión del gusto de cada persona. Habrá a quien le apetezca practicar meditación. O quien prefiera dedicar un tiempo a la práctica del yoga o del tai chi. Son actividades que ayudan a bajar los niveles de cortisol, a centrarse en el momento actual y a dejar la mente descansada y libre de agobios.

– Una alimentación adecuada. Está científicamente demostrado que una mala alimentación afecta a los niveles de estrés, aumenta la sensación de cansancio y debilita el organismo. Por ello es importante procurar disfrutar de un dieta completa, variada y saludable.

– Ejercicio físico moderado. La práctica de ejercicio físico moderado ayuda a evitar el estrés emocional. Diversos estudios han confirmado que contribuye a elevar el ánimo y mejorar la sensación de bienestar en la persona incluso horas después de haberlo concluido. Tenlo en cuenta e inclúyelo de alguna manera en tu vida también durante los primeros estadios del embarazo.

– Masaje. Está comprobado que durante una sesión de masaje sensitivo se libera dopamina y serotonina al tiempo que se reduce la presencia de cortisol. Esto ayuda a sentirse bien y alejar el estrés. Si puedes, déjate mimar y disfruta de alguna sesión de masaje durante las primeras semanas de embarazo.

-Aire puro. Oxigenarte adecuadamente mejorará tu nivel de energía y vitalidad y te ayudará a evitar el estrés. Una salida a algún lugar con aire limpio como una playa poco concurrida o una zona boscosa, te aportará muchos beneficios.

Si estás en los primeros estadios de tu embarazo, ten en cuenta estos sencillos consejos. Te ayudarán a disfrutar de tu estado y a evitar que el estrés se instale en tu vida en este momento tan importante y esperado.

Por suerte nuestra sociedad ha avanzado en los últimos años y, actualmente, convivimos con distintos tipos de familias: monoparentales, nucleares, homoparentales, familias de hecho… En Biogest, desde hace años, ayudamos a las mujeres solteras y a parejas de mujeres a engendrar un hijo cuando lo desean.

La ley de Técnicas de Reproducción Asistida del año 2006, reconoce el derecho a utilizar todas las técnicas reguladas en la ley con independencia de su estado civil y/u orientación sexual. En nuestro centro realizamos tratamientos a mujeres sin pareja o mujeres homosexuales para ayudarles en su propósito de tener un hijo.

Las opciones de tratamiento son, principalmente, la Inseminación Artificial de donante o la Fecundación In Vitro.

En el caso de mujeres solas, si están sanas, lo más habitual es la Inseminación con donante que consiste en la introducción artificial de semen, de un banco de donantes, en el aparato genital de la mujer, tras su procesamiento en el laboratorio. Debe acompañarse por un estudio de la función ovárica mediante analíticas hormonales, estudio de la permeabilidad tubárica y ecografía vaginal.

Por otro lado, la fecundación in vitro con óvulos propios y semen de donante es una técnica de laboratorio que consiste en fecundar los óvulos, previamente extraídos, con el semen de un donante. Una vez fecundado, el óvulo se convierte en un preembrión y se transfiere al útero para que continúe su desarrollo. En el caso de parejas homosexuales, una de las mujeres puede ser a la que se le extraen los óvulos y la otra puede recibir los embriones resultantes después de la fecundación. De este modo, las dos participan en el proyecto reproductivo, una de ellas es la madre genética y la otra, si se produce el embarazo, la madre biológica.

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Como hemos explicado en varias ocasiones, las causas por las cuales no se consigue un embarazo pueden ser múltiples: la edad avanzada de la madre, patologías del hombre o de la mujer… pero también existen factores y hábitos que pueden intervenir en la concepción.

Aunque, popularmente, se ha hablado de algunos alimentos que pueden aumentar la fertilidad, no hay nada científicamente probado. En cambio sí que hay estudios en los cuáles que ciertos hábitos son más favorables para conseguir un embarazo.

En primer lugar, el tabaquismo puede generar problemas para la fertilidad tanto en los hombres como en las mujeres. En ellos, el consumo de cigarrillos puede ocasionar una pérdida de cantidad y movilidad de los espermatozoides. En las mujeres, el tabaco genera alteraciones hormonales que redundan en una mayor dificultad para quedar embarazadas. Decenas de estudios han demostrado cómo a las parejas que fuman les cuesta mucho más lograr la concepción que a las que no lo hacen. Los porcentajes en que el consumo de tabaco reducen las probabilidades de embarazo varían según cada investigación, pero van del 50% al 75%.

Otro factor es el peso corporal que tiene influencia en la capacidad de las mujeres para quedar embarazadas. En el caso de bajo peso, porque para una correcta ovulación el organismo requiere tener un mínimo de 22% de grasa corporal y, las mujeres muy delgadas, están por debajo de esta cifra. En caso del problema opuesto, el del sobrepeso u obesidad, las posibles consecuencias tienen que ver con una alteración de la química hormonal que también reduce las posibilidades.

El estrés y ansiedad también puede ser motivo de dificultades para el embarazo. En general, esto se debe a que, en las mujeres, altera el ritmo hormonal y en los hombres reduce la calidad de los espermatozoides.

En general, recomendamos que unos meses antes de buscar el embarazo, los dos miembros de la pareja, tomen nota de sus hábitos y lleven una vida lo más saludable posible: dieta rica y variada, eliminar el tabaco y realizar ejercicio para evadirse del estrés y mantenerse sano.

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Empezamos el mes de julio, uno de los meses junto al de agosto, protagonistas de las vacaciones por excelencia. Si, en estos momentos, estás buscando quedarte embarazada y aún parece que no llega el momento, relájate y disfruta unos días fuera de tu rutina habitual.

¿Sabías que el estrés y la ansiedad son uno de los factores que más dificultan el embarazo? Las mujeres que son muy nerviosas pueden tener ciclos menstruales poco regulares y los hombres con mucha tensión pueden presentar una disminución en sus niveles de espermatozoides.

Y es que el estrés laboral o familiar y el propio estrés que puede generar el hecho de no quedarse en estado provoca otros desórdenes que no ayudan a conseguir el objetivo. Con el estrés se descansa poco, la alimentación no es equilibrada, se toman excitantes como café, alcohol o tabaco que no ayudan para nada a la fertilidad…

Investigadores de la Universidad de Oxford, el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos o la revista “Human Reproduction” ya han encontrado algunas evidencias sobre este hecho:

  • Las mujeres que sienten ansiedad por su embarazo tienen un 12% menos de probabilidades de concebirdurante su período de fertilidad que las que mantienen una actitud calmada.
  • Las mujeres con altos niveles de alfa-amilasa, una enzima relacionada con el estrés, tienen más dificultades para quedarse embarazadas. Y estas mujeres con altos niveles de alfa-amilasa tienen un 29% menos de probabilidades de quedarse embarazadasque aquellas con niveles bajos.
  • El embarazo es mucho más probable que ocurra durante los meses que las parejas se sienten felices y relajadas. Y es menos probable que ocurra durante los meses que las parejas se sienten tensas y ansiosas.

Sabemos que las vacaciones no durarán para siempre, por eso te damos algunos consejos para reducir el estrés durante tu día a día: camina, practica la natación, realiza ejercicio físico, baila, medita o haz yoga o pilates y, sobre todo, duerme las horas apropiadas para descansar.

Este verano, en Biogest seguiremos trabajando, como siempre nos localizarás en el llamadnos al 977 32 00 33 o www.biogest.es. ¡Relaja y disfruta!

 

En nuestro día a día en la Clínica cada vez son más frecuentes los casos en qué una pareja tiene que recurrir a la fecundación in vitro con óvulos de donante. Y esto se debe por distintos motivos que afectan a la mujer: más de treinta y cinco años, ausencia de ovarios, fallo ovárico, baja reserva de óvulos, mala calidad ovocitaria, fallos repetidos de reproducción asistida o riesgo de transmisión de una enfermedad hereditaria por parte materna. En otros muchos casos, también ocurre que es el hombre el que no puede aportar sus propios espermatozoides para el tratamiento de fertilidad y la pareja tiene que recurrir a un donante de semen.

En general, y así lo contempla la Ley, los donantes son hombres y mujeres jóvenes y completamente sanos que ceden sus espermatozoides y óvulos para que los emplee una mujer o pareja con problemas de fertilidad.

En concreto, la legislación española establece que la donación de óvulos es anónima y voluntaria (la comercialización de óvulos y embriones está prohibida). Las donantes deben tener entre 18 y 35 años y reciben una compensación económica por la dedicación y el tiempo destinados a la donación.

Una vez se inicia el proceso, el tratamiento es similar al de la fecundación in vitro convencional: es una técnica que realizamos en el laboratorio y que consiste en fecundar los óvulos procedentes de la donante con los espermatozoides del semen de la pareja. Una vez fecundado, el óvulo se convierte en un embrión y será transferido por nuestro equipo médico especialista al útero, previamente preparado, para que continúe su desarrollo.

En los últimos años el porcentaje de éxito en tratamientos con donación de óvulos o embriones es de casi el 50%, todo un logro.

Para más información sobre éste o cualquier otra duda sobre la reproducción asistida, llamadnos al 977 32 00 33 o www.biogest.es

 

 

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